WestminsterGazette
Puentes de suspiros corren por mi cuerpo, mi sangre, llena de un dulzor espeso, encantado con un licor que embriaga mis emociones, haciéndolas salir poco a poco, con esa sensación de explosión inigualable que provoca hasta al más orgulloso de los sabios.
Si tan solo existiese realidad semejante paralela a la que me embarco, podría preguntar a este quizás, en el viaje por el cual mi deseado espíritu quiere llegar y tal vez hasta sobrepasar. Pues se muy bien que no quiero hablar de amor, querida, como algo banal y superficial, sino mas bien como el color que logra ver un ciego y esa nota musical que un sordo deleita silenciosamente.
El amor como claramente el punto de intersección entre lo más bajo de lo terrenal y el limite celestial de lo espiritual, es de esta forma como claramente observo en tus mortales ojos que aguardan cautivos la mirada furtiva de un amante inválido hacia tanta belleza, que penetra en lo más profundo de mis pensamientos, convirtiéndose en mi droga con la cual abandono todo deseo de un mortal viviente y un inmortal de gélidas emociones.
Claramente no quiero llegar a un punto emotivo, pues más bien intento adentrarme en los recónditos secretos de esta pasión que me invade, tan feroz e inteligentemente como Troya y que tú, mi amada, me hiciste obtener e hiciste brotar de esta semilla, que regaste tan cuidadosamente para que esta flor tan propia de un humano, la cual nos hace únicos, siga creciendo más y más, el amor.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario