10 noviembre, 2007

Letras Muertas


22 de Mayo, año 2006.

El tibio cuerpo con el que tanto tiempo me encerré, abrió paso a la lúgubre mirada de fría y vagabunda paciencia, en la nada, creando mi propio mundo, repleto de material vacío y sensaciones efímeras, un cuarto despreciable del que solo un lápiz y un papel mantenía con vida la mecha de una vela que comenzaba a tornarse de una clara oscuridad.

Aquellas bellas emociones, bellas sensaciones, hermosos recuerdos con un dulce sabor a miel, encontraron el cálido rincón del recuerdo en mi mente, mientras que el profundo espiral familiar siguió dando vuelta tras vuelta.

No hay comentarios.: