23 junio, 2007

Sonata de piano (Tres Cuartos)



Parte I

Solo sabía una cosa, que podía tener la fama en mi control, solo conociendo el pensamiento humano, porque todo lo que sé otros lo pueden aprender, pero lo que nadie sabe es lo que otros le llaman subconsciente...

Seis rosas negras, siete rosas rojas y un piano, rodeado de sangre de quien ya no existe, mezcla de una fúnebre música con su alma, sobre los reales conocimientos, entonces podría crear fama, algo así como un Dios...

Me levanto en la noche al claro de Luna llena. Mi vida, mi cuerpo, mi alma, mi ser y mi sed, mi yo que despierta de noche para iluminar el sendero de tinieblas que mi amigo el Diablo me prometió un día, recordando un antiguo olor a sangre lo seguí, sin querer llegando a la cocina, ahí estaba derramada la sangre en un vaso quebrado, dentro de ella las rosas florecían, se crearon siete rosas rojas, seguidas de seis rosas negras. Y la sangre se contamino de imperfección y maldad...

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